Cuántas veces hemos escuchado decir: “No te preocupes, el tiempo cura las heridas” ¿Alguna vez has comprobado la verdad de esas palabras?

Siempre pensé que los problemas en los que mi familia se encontraba se desvanecerían a medida que el tiempo transcurriera, pero en realidad fue todo lo contrario, no veía el día en que los conflictos llegaran a su final.

Me preguntaba por qué Dios permitía tanto dolor. Quizá no sabía el origen de estos problemas por lo pequeña que era, pero sin darme cuenta un sentimiento negativo iba creciendo dentro mi ser, al punto de querer evitar conversaciones y distanciarme de mis padres, lo cual cada vez se hacía más notorio.

Ya los años habían pasado… de ser una niña pasé a ser una adolescente y, a pesar de haber crecido, mis pensamientos y sentimientos seguían siendo los mismos. De oídas había conocido a Dios, pero jamás había experimentado una relación personal con Él; a pesar de tener  la oportunidad de hacerlo en campamentos que mi escuela organizaba me resistía a creer que alguien podría restaurar mi hogar y quitar todo resentimiento y rencor en especial hacia mi padre. Sin embargo, llegó un día donde caí en el peor de los abismos, lugar del que no quise salir por mucho tiempo, pero al ver que esto sólo me lastimaba decidí entregarle mi vida a Dios y perdonar a mis padres. Parece sencillo, pero en realidad tomó su tiempo.

No lo imaginé así, pero sentí cómo toda la carga que llevaba sobre mis hombros, se desvanecía y cuando llegué a casa, mi más grande deseo era abrazar a mi papá, algo que jamás había hecho sin que alguien me lo pidiera. Pero al experimentar el amor de Dios quise también que mis padres lo hicieran, y en su momento Dios habló a sus vidas para restaurar un hogar que estaba a punto de destruirse.

Es increíble cómo un pasado puede marcar un presente y un futuro, ¿verdad? Quizá podemos definir nuestras vidas por los resultados que se ven, pero más allá de ello, existe un proceso que es imprescindible porque aporta a nuestro crecimiento y madurez.

Si hoy estás luchando contra el odio y el rencor hacia las personas más cercanas a ti, por las heridas que te han dejado, este es el mejor tiempo para tomar la decisión de perdonar así como Jesús lo hizo contigo; porque el tiempo no curará tus heridas, será Dios, pero para ello debes empezar por tomar la decisión de PERDONAR.

Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Mateo 6:14 (NVI)

Por Ruth Mamani

Fuente: cvclavoz.com