El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo humano. Además, es el encargado de ayudar a tu cuerpo a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas. Por este motivo, se recomienda seguir dietas para cuidar la salud hepática. ¿Te gustaría descubrirlas?

Por supuesto, debes tener en cuenta que antes de hacer cualquier cambio de hábitos alimenticios es recomendable consultar con tu médico o un especialista en nutrición.

Dietas para cuidar la salud hepática

El hígado es un órgano clave en el funcionamiento del sistema digestivo, sin embargo, pocas veces tenemos presente su enorme trabajo. De hecho, las enfermedades que afectan al hígado están en pleno crecimiento.

La Canadian Liver Society ha informado que, en el futuro próximo, uno de cada cuatro canadienses tendrá una enfermedad hepática como, por ejemplo, la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Por otra parte, las tasas de mortalidad del cáncer de hígado, una enfermedad que afecta cada año a más de 700.000 personas a nivel mundial, han aumentado un 3 % cada año desde el año 2000.

Según datos de American Cancer Society, el cáncer de hígado es una de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo, provocando más de 600.000 decesos cada año.

Frente a esta situación, realizar cambios en nuestros hábitos alimenticios puede ser lo que necesitamos para proteger nuestro hígado y, por ende, nuestra salud. Veamos qué dietas para cuidar la salud hepática podemos adoptar.

1. Dieta mediterránea

Entre las mejores dietas para cuidar la salud hepática destaca la dieta mediterránea, que ha sido considerada una de las más saludables del mundo. Basada en el consumo diario y abundante de verduras y frutas, grasas “buenas” como el aceite de oliva, cereales y lácteos, esta dieta es ideal para proteger tu hígado.

Estos alimentos, sumados al consumo regular de pescado y la ingesta moderada de carnes rojas, ayudan a tu organismo a obtener minerales y vitaminas esenciales. Tu hígado necesita estas vitaminas para metabolizar las grasas, además de la vitamina C, que actúa protegiendo las células hepáticas del ataque de las toxinas.

Elige cereales de grano entero e integrales por su mayor aporte de fibra.Recuerda que la fibra favorece la digestión y ayuda a estimular la producción de bilis generada por este órgano. Así, contribuye a la prevención de cálculos biliares y acumulación de colesterol.

2. Dieta macrobiótica

La dieta macrobiótica se basa en la ingesta principal de cereales integrales, seguidos por las frutas y verduras, y las legumbres. Bien organizada y planificada, la dieta macrobiótica puede aportarte todos los nutrientes que tu cuerpo y tu hígado necesitan para su correcto funcionamiento. ¡Acércate a tu médico y consulta al respecto!

3. Dieta para personas con hígado graso

Quienes padecen de hígado graso deberían reducir el consumo de alimentos y platos altamente calóricos para evitar continuar almacenando grasa en las células del hígado. Además, es ideal incorporar comidas con fibra para estimular la producción de bilis.

4. Dieta para personas con cirrosis

Si ya existe daño en el hígado, es importante que modifiques tu alimentación para evitar que la situación empeore. Para ello, deberás moderar el consumo de proteínas en tu dieta, así como limitar el consumo de sal. Consulta con tu médico para que evalúe tu condición particular y pueda armar un menú sobre la base de tus necesidades nutricionales.

5. Dieta si padeces hemocromatosis

La hemocromatosis es la acumulación de hierro en el hígado. Cuando se padece esta enfermedad, el paciente debe evitar consumir hierro. Por ello, suelen retirarse de la dieta alimentos como hígado, morcilla, acelgas y espinaca, mariscos y frutos secos, entre otros.

6. Dieta si padeces hepatitis C

El virus de la hepatitis C ataca al hígado, haciendo necesario un cambio de hábitos alimenticios para reducir el consumo de hierro y de sal. Para minimizar tu consumo de sal, incluye especias en tus recetas.

Fuente: https://mejorconsalud.com/