La llegada del invierno, el frío, las lluvias, los cambios drásticos de temperatura y el contacto con las demás personas en el día a día, trae consigo la posibilidad de resfriarse con síntomas leves, o padecer de enfermedades respiratorias de mayor gravedad, como lo es el temido virus respiratorio sincicial (VRS).

El miércoles el ministro de Salud, Jaime Mañalich decretó Alerta Sanitaria en la Región Metropolitana debido al incremento de los casos de niños contagiados con virus respiratorio sincicial. Pero, qué se trata esta enfermedad, a quiénes afecta y cómo se puede prevenir.

El pediatra César Águila, coordinador de Pacientes Críticos Pediátricos de la Clínica Universidad de Los Andes, cuenta que las epidemias de VRS son muy comunes y que contagian a todas las personas por igual, pero que los niños menores de seis meses y los adultos mayores producirán cuadros más complejos al ser edades más vulnerables.

En cambio, en los demás rangos los síntomas serán parecidos a un resfrío común sin poder distinguir si es o no VRS.

Los síntomas

A pesar de que todos se pueden contagiar el virus, el médico asegura hay que enfocarse son los menores de seis meses. Generalmente inician con una congestión nasal, algunas veces con un poco de rechazo de alimentación y de forma muy pronta se agrega la tos.

No todos los menores reaccionan con la misma intensidad o gravedad. “Hay un grupo de niños que son más susceptibles, ya sea porque tienen alguna enfermedad anterior, han tenido un cuadro respiratorio reciente, son prematuros o bien su constitución”, señala Águila.

Estos pequeños comienzan con signos de dificultades respiratorias partiendo por un aleteo nasal, es decir que se le mueven las “alitas” de la nariz para incorporar más aire a los pulmones; empiezan a respirar más rápido o se le hunden las costillas, indica Águila. En estos casos lo ideal es que los padres consulten con un especialista como un pediatra o un médico que esté capacitado para entender niños.

“Hay otros en los que es tal la dificultad respiratoria, y en esa consulta ya es tardía, es cuando empiezan a presentar una especie de balanceo vertical de la cabeza (cabeceo) para respirar y eso ya es un signo de dificultad mayor que debiera obligar a consultar de forma inmediata en un servicio de urgencias”, advierte el médico.

A veces también existe un poco de irritabilidad por parte de los pequeños, e incluso fiebre que generalmente no es muy alta. Además, hay otros niños que presentan quejidos al momento de respirar, lo que también indica un signo de gravedad.

Contagio

Una de las dificultades del VRS, es que en adultos y niños en etapa escolar o preescolar este se manifiesta como un resfrío común, pero que puede contagiar a un lactante y traspasarle el virus.

El contagio puede ser a través de la tos, saliva y secreciones nasales. “Las personas que tosen y se tapan la boca van a quedar con estas secreciones en las manos, y el virus es capaz de sobrevivir 60 o 90 minutos si estas no se lavan (…) Además los que se suenan la nariz”, asegura Águila.

“El VRS también puede sobrevivir un par de horas en superficies inertes, entonces a veces los juguetes también son un mecanismo de contagio y es por eso que de repente en las salas cunas o jardines infantiles la infección se extiende con cierta rapidez. Basta que llegue un niño y que muerda las cosas y tosa encima de los juguetes, para que lo tome otro, se lo lleva a la boca y eventualmente podría haber un contagio”, señala el pediatra.

Tratamiento

En general, el VRS tiene una duración completa de varias semanas, pero los síntomas habitualmente van entre dos a ocho días.

A pesar de que no existe un tratamiento específico para la enfermedad, los médicos toman medidas preventivas, sobre todo en pacientes prematuros, con enfermedades crónicas, pulmonar o cardíaca. En estos está autorizada una especie de vacuna que son anticuerpos específicos de VRS exclusivos para lactantes menores de un año.

Sin embargo, los tratamientos generales que se toman es ayudar a los pacientes con oxígeno nasal, y en casos más graves a través de un ventilador mecánico. “Las otras medidas de soporte que están probadas, es mantener una adecuada hidratación, tratar de que el niño se mantenga con una buena alimentación y la terapia respiratoria por un kinesiólogo”, indica el médico.

Medidas de precaución

El médico cree que es una tarea compleja poder prevenir el VRS en los menores, sobre todo en familias grandes donde hay otros niños compartiendo con los lactantes. Pero lo mejor es evitar el contacto de personas que estén con resfríos e infecciones respiratorias.

La segunda medida, que es fundamental, es el lavado de manos.

Y, por último la consulta precoz. “Un menor de seis meses que está con un síntoma respiratorio que empieza con tos, debería ser evaluado por un médico pediatra o con instrucción para atender niños, máximo a las 48 o 72 horas de la enfermedad”, finaliza Águila.

Fuente: Emol.com