Es fácil ser presa de una amistad tóxica. Cuando tenemos amigos y con quienes hemos pasado mucho tiempo, pero sabemos que son dañinos para nuestro bienestar, es complicado cortar la relación y alejarnos por completo. Podemos intentarlo varias veces y por alguna razón siempre volver a lo mismo. Pero ¿por qué sucede esto?

El psicoterapeuta Sean Grover L.C.S.W., explica que esto se da por tres razones principales, los cuales indican que el centro del problema refleja lo que somos en realidad.

1. Baja autoestima

Si ≪disculpas el comportamiento mediocre de tus amigos porque no crees que mereces algo mejor≫ es porque tienes baja autoestima. Esta falta de amor propio hace que toleres muchas actitudes y no te quejes; pero conforme pase el tiempo te darás cuenta de lo miserable que te sientes en la relación y podrías llegar a un punto en el que ya no soportes más. Por tu bien y el de la otra persona, debes decidir amarte y alejarte de aquellos quienes te hacen daño.

2. Miedo a quedarte solo

Muchos creen que salirse de una relación tóxica es sinónimo de soledad. Pero este es un miedo irracional. Existen millones de personas en el mundo y, por lo tanto, hay millones de opciones para encontrar buenos amigos que realmente valgan la pena. De nada vale permanecer en una amistad tóxica pues a largo plazo afectará a ambas partes. Además, una amistad que ha caído en la costumbre y el miedo a la soledad es una relación frágil que puede quebrantarse en cualquier momento y no es una verdadera amistad.

3. Te gusta cuidar de otros

No hay nada de malo con cuidar y preocuparse por otros. Sin embargo, cuando se convierte en una forma de negación a uno mismo, crea una dependencia perjudicial de una persona. Por ejemplo, puedes tener un pésimo amigo que abusa y daña de ti. Se mete en líos por sus malas decisiones y no aporta nada positivo a tu vida. Pero continúas apoyándolo porque sientes que tu valor como individuo viene de cuánto ayudas a esa persona. Quieres ser el héroe o heroína y salvar a todo el mundo; crees que solo tú tienes el poder de cambiar a la otra persona y tus buenas acciones te hacen sentir importante y valioso.

Esta actitud puede llevarte a permanecer en una amistad tóxica durante años y años. Quizá intentes salir, pero es tu deseo de cuidar y apoyar a los demás lo que te hace prisionero de esa clase de amistad. Esto no quiere decir que no debes ser amable ni ser servicial con otros, sino que debes saber canalizar tus buenas intenciones y no encontrar tu valía en la ayuda hacia los demás ni creerte el salvador de cada amigo que tengas.