Llegó el invierno, enero y el 2015 y un mal común acecha las calles, los autobuses, el metro, las oficinas: el resfriado. Se presenta en forma de virus invisible a los ojos, pero lo identificarás gracias a las personas que portan pañuelos en sus manos, tos seca, narices taponadas y congestión en sus caras. Es inevitable convivir con ello y, al final, caes tu también. Te contagias. Lo notas, tu salud se resiente. Tras saber que algo no va del todo bien llega la duda: ¿gripe o resfriado? No son sinónimos ni solo distan en la fiebre (aunque sí que es una de sus principales diferencias). Aprende a ponerles cara, para poder ponerles freno.

Tanto la gripe como el resfriado común son infecciones víricas pero sus virus son diferentes (en el caso del resfriado hay cientos de virus diferentes que pueden desembocarlo, en el de la gripe es el llamado Influenza).

Aunque comparten algunos síntomas -tos seca, congestión nasal, rinorrea (goteo), irritación ocular (en resfriados siempre suele darse, en gripe a veces) y dolor de garganta (en gripe siempre, en resfriado a veces), hay algunas notas distintivas. Apunta y subraya porque te darán la clave.

En la gripe los síntomas más comunes que acompañan a los descritos son: fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, debilidad y cansancio.

También difieren en cuanto a duración: una gripe normal, sin complicaciones, dura entre 5 y 10 días (la fiebre está presente entre 3 y 5). Aunque la tos puede superar la semana y puedes tardar hasta 15 días en combatir el cansancio. El resfriado desaparecerá en un semana (aunque si no está bien curado, la tos te acompañará hasta una semana más).

En cualquier caso, la última palabra la tiene el médico. Ya sabes que nunca está permitido autodiagnosticarse ni automedicarse. Si tienes algún tipo de duda, házselo saber.