El subsidio de Agua Potable es un beneficio estatal destinado a apoyar a los hogares de menores ingresos en el pago mensual del servicio de agua potable y alcantarillado. Este aporte se aplica directamente a la boleta del agua y busca asegurar el acceso a un consumo básico de este recurso esencial.
El subsidio cubre entre un 25% y un 85% del valor de la cuenta mensual, según la situación socioeconómica, de acuerdo al Registro Social de Hogares. En casos de mayor vulnerabilidad, el beneficio puede llegar hasta el 100% del consumo básico, con un tope aproximado de 13 metros cúbicos mensuales.
El subsidio tiene una duración de tres años, con posibilidad de renovación si se mantienen los requisitos, aunque este proceso no es automático. Este aporte representa un alivio significativo para miles de familias, ya que reduce el impacto del pago del agua en el presupuesto mensual, permitiendo priorizar otros gastos básicos y garantizando el acceso equitativo a un servicio fundamental para la salud.