Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, fecha que busca generar conciencia sobre una de las enfermedades de salud mental más frecuentes y, a la vez, más silenciosas en la comunidad. La depresión muchas veces pasa desapercibida, se normaliza o se confunde con cansancio o estrés cotidiano, lo que retrasa su diagnóstico y el acceso a un tratamiento oportuno.
En este contexto, especialistas del Servicio de Salud Maule hicieron un llamado a romper el silencio, reconocer las señales de alerta y comprender que pedir ayuda es una forma de cuidado, tanto personal como colectivo.
Romper el silencio como acto de prevención
Uno de los principales obstáculos para enfrentar la depresión continúa siendo el estigma asociado a la salud mental. Así lo explicó la psiquiatra Silvana Pino, del Centro de Salud Mental Comunitario Rayún de Curicó, dispositivo perteneciente a la red del Servicio de Salud Maule.
“La depresión es una enfermedad que suele vivirse en silencio, lo que aumenta el sufrimiento y retrasa la búsqueda de ayuda”, señaló la especialista. En ese sentido, desmitificó creencias aún presentes en la comunidad, enfatizando que hablar de depresión no provoca la enfermedad.
“Visibilizarla permite que más personas accedan a un tratamiento oportuno”, afirmó.
Asimismo, recalcó que la depresión no está asociada a una debilidad personal.
“Le puede ocurrir a cualquier persona y su recuperación no depende solo de la voluntad, sino del acceso a profesionales y a un equipo multidisciplinario que acompañe el proceso”, agregó.
Factores sociales y emocionales que influyen en la salud mental
Desde el trabajo territorial, la psicóloga Carolina Zapata advirtió que existen diversos factores sociales y emocionales que están impactando directamente en la salud mental de las personas.
“La inestabilidad laboral y el estrés económico están influyendo de manera significativa en el bienestar emocional, aumentando la vulnerabilidad frente a la depresión”, explicó.
A estos factores se suma la sobrecarga de roles y de género, especialmente en mujeres, lo que incide en la estabilidad emocional y eleva el riesgo de desarrollar síntomas depresivos.
“Cuando estas condiciones se mantienen en el tiempo, el impacto en la salud mental se profundiza. Por eso, desde un enfoque preventivo, es fundamental fortalecer los vínculos, el apoyo social y las estrategias de afrontamiento”, indicó la profesional.
Señales de alerta: cuándo preocuparse
Reconocer de forma precoz un episodio depresivo puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la enfermedad. La psiquiatra Angela Gaete enfatizó que las señales de alerta pueden manifestarse en distintos ámbitos de la vida cotidiana y no deben ser minimizadas.
“Es clave visibilizar las señales de alerta y no normalizarlas, ya que eso puede retrasar el diagnóstico y dificultar la recuperación”, advirtió.
Entre las señales más frecuentes se encuentran la tristeza persistente, el desánimo y la falta de energía; la pérdida de interés por actividades que antes resultaban significativas; la fatiga excesiva, alteraciones del sueño y cambios en el apetito; así como dificultades de concentración y un progresivo aislamiento social.
La especialista subrayó que los pensamientos relacionados con la muerte constituyen una señal de alerta de especial gravedad.
“Cuando aparecen este tipo de pensamientos, la consulta oportuna no puede esperar, ya que permite acceder a un tratamiento eficaz y mejorar el pronóstico”, puntualizó.
Un llamado a buscar ayuda a tiempo
En este Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, el llamado del Servicio de Salud Maule y de sus equipos de salud mental es claro: reconocer las señales, romper el silencio y buscar ayuda a tiempo puede cambiar el curso de la enfermedad.
La depresión es una condición tratable, y la red pública de salud cuenta con equipos especializados y dispositivos comunitarios preparados para acompañar a las personas y sus familias en cada territorio.