En el marco de la Conferencia de la Coalición Americana contra los Cárteles en Panamá, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó firmes declaraciones en las que se refiere a la Corte Penal Internacional (CPI) como instancias que vulnerar la soberanía de los países e incitando a la región para abandonarla.
Ante representantes de seguridad y defensa del continente, entre los que se encontraba el ministro de Defensa, Fernando Barros, debido a la condición de Chile como país observador en el bloque de la alianza por la seguridad que impulsó Estados Unidos, la autoridad de dicho país cuestionó en duros términos al tribunal con sede en La Haya, aludiendo a que sectores de la "izquierda internacional" conspiran para aplicar la jurisdicción de la CPI sobre el personal militar norteamericano y de sus países socios.
La ofensiva de Washington plantea una encrucijada diplomática para las naciones del hemisferio, puesto que casi la totalidad de los países sudamericanos son estados parte de la CPI, excluyendo a Venezuela que ya inició los trámites para el retiro.