COLUMNA DE OPINION
La seguridad se construye entre todos
ÓSCAR ÁGUILA GALDAMES
Delegado Presidencial Provincial de Curicó
Hay frases que resumen desafíos profundamente importantes para una sociedad. “Sin seguridad no hay libertad” es una de ellas.
El reciente anuncio del Presidente José Antonio Kast, en el marco de la firma de la reforma constitucional impulsada en la ACOT (Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo), vuelve a poner sobre la mesa una convicción que comparto plenamente: la seguridad no es solo una preocupación de las autoridades. Es una condición indispensable para que cada persona pueda ejercer sus libertades y desarrollar su vida con tranquilidad.
Porque, ¿qué significa ser libre si una familia tiene miedo de salir de su casa por las noches? ¿Qué libertad tiene un comerciante que debe cerrar temprano por temor a ser víctima de un delito? ¿Qué tan libre se siente un adulto mayor que evita determinados lugares de su propio barrio por inseguridad?
La seguridad está directamente relacionada con nuestra calidad de vida. Por eso, cuando hablamos de seguridad, hablamos también de libertad, dignidad y tranquilidad.
Desde la Delegación Presidencial Provincial de Curicó hemos asumido este desafío con responsabilidad y convicción. Sabemos que el Estado tiene una obligación irrenunciable: proteger a las personas y garantizar las condiciones necesarias para que puedan vivir tranquilas; es parte del bien común.
Eso requiere policías con las capacidades necesarias, preparadas, entrenadas y con la tecnología suficiente; para una persecución decidida del delito; coordinación con el Ministerio Público, presencia permanente en terreno y un trabajo estrecho con los municipios y las comunidades; ya que la seguridad es multiagencial, es decir, participan en ella diversos organismos.
Pero también debemos entender algo fundamental: la seguridad no se construye solamente desde las instituciones. Se construye entre todos, en especial desde los barrios.
Cada operativo policial, cada fiscalización y cada acción contra el crimen organizado son importantes. Pero también lo es la participación de nuestros dirigentes sociales, la colaboración de los vecinos, la recuperación de los espacios públicos y la capacidad de las instituciones para escuchar lo que ocurre en cada barrio, por eso es vital estar ahí, en terreno.
En nuestra provincia hemos comprobado que cuando existe coordinación, los resultados llegan. Las rondas preventivas, los controles y las acciones desarrolladas junto a Carabineros, la Policía de Investigaciones, los municipios y otros organismos públicos permiten aumentar la presencia del Estado y entregar una señal clara: quienes cometen delitos no pueden sentirse dueños de nuestros barrios.
El crimen organizado, el narcotráfico y la violencia no pueden transformarse en parte de nuestra vida cotidiana. No podemos acostumbrarnos a que una plaza sea tomada por delincuentes o que una familia tenga miedo de denunciar.
La seguridad también se construye previniendo. Significa recuperar espacios públicos, generar oportunidades para nuestros jóvenes, fortalecer nuestras comunidades y actuar antes de que el delito se instale, vale decir, adelantarse a los hechos, y para eso es vital buenos análisis estadísticos y la inteligencia policial.
Como delegado Presidencial Provincial de Curicó, tengo la responsabilidad de coordinar y representar al Gobierno en nuestra provincia, pero también la convicción de que esta tarea exige estar en terreno, escuchar a nuestros vecinos y articular respuestas concretas.
Porque cada vez que recuperamos un espacio público, estamos recuperando libertad. Cada vez que desarticulamos una organización criminal, estamos protegiendo la libertad de cientos de familias. Y cada vez que aumentamos la seguridad en nuestros barrios, permitimos que nuestros vecinos vuelvan a caminar tranquilos, que nuestros comerciantes puedan trabajar y que nuestros niños puedan jugar.
Ese desafío nos pertenece a todos. Desde Curicó seguiremos trabajando unidos, con firmeza, coordinación y presencia en terreno, para que la tranquilidad vuelva a ser parte de la vida cotidiana de nuestras familias, y para eso, necesitamos que todos se sumen a esta cruzada.
Porque la seguridad no se decreta.
La seguridad se construye. Y la construimos entre todos.