Ayuda a recuperarse de las lesiones

El pilates favorece tanto el reacondicionamiento como la rehabilitación después de haber sufrido una lesión. Mediante la alineación del cuerpo y el control de los movimientos, podremos mejorar la fuerza y la elasticidad muscular y con ello, recuperarnos de las lesiones.

Mejora la vida sexual

Fortalece los músculos de la zona pélvica, que aparte de ayudar en el parto, permite experimentar orgasmos más intensos y duraderos. Asimismo, el aumento de la flexibilidad nos da la posibilidad de probar nuevas posturas.

Combate el estrés

El movimiento del cuerpo está estrechamente ligado a las emociones. Al practicar pilates, nos concentramos completamente en los ejercicios y en la respiración, lo cual ayuda a reducir la tensión y la ansiedad, provocando una grata sensación de bienestar y tranquilidad. El pilates nos facilita liberar hasta un 30% del estrés acumulado y, además, produce tal relajación que resulta ser una herramienta ideal contra el insomnio.

Enseña a controlar la mente

El pilates es una disciplina en la que resulta esencial el control de la mente para poder tomar conciencia plena sobre nuestro cuerpo y los movimientos que realizamos. Debemos sentir cada uno de los pequeños puntos de nuestras extremidades y articulaciones para que el flujo de energía entre cuerpo y mente funcione correctamente y los ejercicios den los resultados esperados.

Estiliza y tonifica el cuerpo

Como complemento de las dietas y actividades aeróbicas, el pilates ayuda a moldear el cuerpo. Mediante los diferentes ejercicios, los músculos se contraen, por lo que se vuelven más fuertes y estilizados. Aunque no se considera un método de adelgazamiento, sí favorece la pérdida de peso. Estos cambios, que dan lugar a un cuerpo más tonificado y ligero, nos harán sentir más a gusto con nosotros mismos, es decir, aumentará enormemente nuestra autoestima.